Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo Agradablemente sorprendida, la abuela Liu pasó al siguiente cuarto, donde un exquisito dosel sobre una cama cautivó su mirada. Como seguía borracha y ya estaba cansada de caminar se sentó, dejándose caer con todo su peso sobre el lecho para descansar un rato. Pero, sin que fuera su intención y sin que pudiera impedirlo, empezó a vacilar hacia atrás y hacia delante, incapaz de mantener los ojos abiertos, hasta que acabó echándose a dormir. Mientras tanto, afuera, Baner se puso a llorar reclamando a su abuela.
—Confiemos en que no se haya caído por el agujero de la letrina —dijo alguien en broma—. Deberíamos ir a ver qué ha ocurrido.
Dos ancianas fueron enviadas a cumplir ese encargo, pero regresaron sin noticias. Empezó entonces una búsqueda sin resultado por todo el jardín.