Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —No crea lo que dice, venerable antepasada. Ya he bebido varias copas.
Siguiendo con la broma, la Anciana Dama dijo a la señora You:
—Llévatela rápido aunque sea a rastras y oblÃgala a sentarse en ese sitio. Ocúpate de que todas vosotras, por turnos, brindéis con ella. Si insiste en su negativa tendré que levantarme y obligarla yo misma.
Cumpliendo las órdenes de la anciana, la señora You la arrastró hasta que consiguió sentarla y mandó que le llenaran una copa grande.
—Has tenido, desde el principio al fin del año, un comportamiento filial con la Anciana Dama, la dama Wang y conmigo misma —dijo a Xifeng—. Hoy no tengo nada con que obsequiarte, asà que te ofrezco personalmente un trago de vino. Y ahora, sé buena y bebe dócilmente en mis manos.
—Si realmente quieres mostrarme tu aprecio, arrodÃllate ante mÃ. Sólo entonces beberé —le replicó Xifeng entre carcajadas.
—No te dejes llevar por los elogios. PermÃteme decirte que tanta buena suerte es muy extraña. ¿Quién sabe si volverás a disfrutar de un dÃa como éste? Aprovéchalo, ahora que puedes, y échate al coleto un par de copas.