Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo Y a la vez que hacía esas preguntas se despojó de la capa y el sombrero; luego levantó la lámpara y, haciéndose sombra con una mano, examinó intensamente el rostro de la muchacha hasta que, por fin, emitió su veredicto:
—Hoy tienes mejor aspecto.
Ella advirtió que Baoyu llevaba un abrigo de seda roja usado, una faja verde, pantalones de seda verde con bordados de flores, medias de algodón bordadas con filamentos de oro y zapatillas con motivos de flores y mariposas.
—¿Y por qué sólo protegiste de la lluvia tu cabeza y tu ropa? ¿Qué pasa con tu calzado? —preguntó ella—. Aunque no quiero decir que tengas las zapatillas y las medias sucias.