Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo ¿En qué patio no irrumpe el viento del otoño?
¿Y en qué ventana no golpea la lluvia del otoño?
Las mantas de seda no me protegen ya del viento frÃo,
y la clepsidra empuja, más y más, a la lluvia.
No cesa, durante toda la noche, el llanto del viento y la lluvia,
débil o fuerte, que acompaña a quien luego emprenderá el camino
hacia un lugar lejano y ahora, bajo la lámpara, llora.
Una niebla frÃa envuelve el patio en soledad
y gotea sin cesar sobre los bambúes, ante la ventana silenciosa.
No sé cuándo cesarán el viento y la lluvia, pero ya mis lágrimas
han empapado el tul de la ventana.
Releyó el texto, dejó el pincel y ya se disponÃa a meterse en la cama cuando en eso fue anunciada la llegada de Baoyu, que entró tan campante, con un gran sombrero de hojas de bambú trenzadas y una capa de fibra de coco.
Ella lo saludó entre risas:
—¿De dónde sale este pescador?
—¿Cómo te sientes hoy? ¿Has tomado tu medicina? ¿Cómo vas de apetito?