Sueño en el pabellón rojo

Sueño en el pabellón rojo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Aspira rápidamente un poco —le pidió Baoyu—. No conviene que el rapé esté mucho tiempo expuesto al aire.

E inmediatamente, tras hundir su uña en el polvo y coger un pellizco, Qingwen se la acercó a la nariz y aspiró dos o tres veces fuertemente. Como no sintió ningún efecto, probó con una cantidad mayor. Enseguida empezó a sentir cosquillas en la nariz y un escozor le subió hasta el cráneo. Tan violentamente estornudó, cinco o seis veces seguidas, que los ojos empezaron a llorar y la nariz a moquear profusamente.

—¡No puedo más! —dijo la muchacha cerrando la cajita—. ¡Papel, rápido!

Una de las doncellas más jóvenes tenía preparado un rollo de papel fino con el que ella se fue sonando la nariz una y otra vez.

—¿Qué tal? —preguntó Baoyu.

—Mejor, aunque me siguen doliendo las sienes.

—Eso también podemos arreglarlo con otra medicina occidental.

Y dijo a Sheyue:

—Corre y pídele a la segunda señora en nombre mío un poco de ese ungüento occidental para los dolores de cabeza. Se llama Yifuna.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker