Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo El otro bajó del diván y le dio un abrazo:
—¡Entonces tú eres Baoyu! —exclamó él también—. O sea, que esto no es un sueño.
—Claro que no. Es absolutamente real.
Al decir aquello alguien anunció:
—El señor Zheng desea ver a Baoyu.
En los dos se desató un enorme pánico. Uno echó a andar mientras el otro lo llamaba:
—¡Vuelve, Baoyu! ¡Vuelve!
Xiren oyó los gritos y lo zarandeó para despertarlo.
—¿Dónde está Baoyu? —preguntó ella.
Baoyu despertó, pero siguió confuso.
Apuntando en dirección a la puerta, dijo:
—Se acaba de marchar.
—Ha estado soñando —dijo Xiren con una sonrisa—. Restriéguese los ojos y mire: ése del espejo no es más que su reflejo.
Entonces Baoyu vio que se estaba mirando a sà mismo en un gran espejo y también sonrió. Ya unas doncellas habÃan traÃdo una batea para el aseo y un té fuerte para que se enjuagara la boca. Sheyue comentó: