Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —¿Qué hace aqu� —le preguntó la sorprendida Fangguan, refrenando su loca carrera—. ¡Detenga a Qingwen, que quiere pegarme!
Y detrás de un estrépito como de cosas tiradas por tierra apareció Qingwen.
—¿Dónde vas, perra? —maldijo dirigiéndose a Fangguan—. Has perdido. No te librarás del castigo aunque huyas. ¿Quién te salvará ahora que Baoyu no está aqu�
Pero fue el mismÃsimo Baoyu quien la interceptó.
—Tu hermana todavÃa es joven —le dijo a la muchacha con una sonrisa—. Si te ha ofendido, perdónala. Hazlo por mÃ.
Qingwen, que no esperaba tan pronto su regreso, exclamó divertida por su súbita aparición:
—¡Esa Fangguan es un hada-zorra! Ni un encantamiento para conjurar espÃritus podrÃa haberlo traÃdo aquà tan rápido. —Y se abalanzó sobre Fangguan, que se habÃa escudado detrás de Baoyu, añadiendo—: ¡Pero aunque llamase a un dios, no me darÃa miedo!