Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —Eso es aún más increÃble —suspiró su madre—. ¿Cómo es posible que un joven tan apuesto e inteligente haya podido hacer esa tonterÃa? Pero dime, hijo, ya que erais tan buenos amigos y él vivÃa solo, sin padres ni hermanos, ¿no deberÃas ordenar que se emprendiera su búsqueda? Si va con ese taoÃsta no puede haber llegado muy lejos; tiene que estar oculto en algún templó de los alrededores.
—Es exactamente lo que yo pensé —respondió Xue Pan—. En cuanto llegó a mà la noticia salà a buscarlo por todas partes con mis sirvientes, pero no encontramos ni rastro. Y a cuantos preguntamos si lo habÃan visto, lo negaron.
Y al decir esto le volvieron las lágrimas a los ojos.