Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo Ahora bien, de los Cuatro Libros sólo sabía de memoria El Gran Estudio, El Invariable Medio y las Analectas. Su conocimiento del primer tomo de Mencio era tan escaso que si se le daba una frase del texto era incapaz de recitar lo que seguía, sin contar con que había olvidado más de la mitad del segundo. En cuanto a los Cinco Libros Canónicos[3], había hojeado a menudo, debido a su actividad de poeta, el Libro de los Cantos, y aunque no había profundizado en él estaba seguro de poder eludir el apuro; de los otros cuatro libros no recordaba nada, pero eso no le parecía grave, pues, por suerte, su padre jamás le exigía estudiarlos. En cuanto a la prosa clásica, en los últimos años había leído unas docenas de obras, entre ellas los Anales de Zuo y las Crónicas de los Reinos Combatientes, con los correspondientes comentarios de Gongyang y Guliang[4], más algunos escritos de las dinastías Han y Tang, no más de veinte en total, aunque era incapaz de citar algo de esos textos, pues en realidad nunca los había leído con aplicación, sino únicamente hojeado en momentos de ocio y buena disposición. Como nunca había estudiado esas obras en profundidad ya las había olvidado, y en un examen podían ser su ruina.