Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —¿Qué ocurre? —preguntaron extrañadas—. ¿Qué te trae por aquà a estas horas?
—Tengo noticias para usted —dijo Xiaoque dirigiéndose directamente a Baoyu—. Hace un momento oà lo que estaba hablando mi señora con el señor Zheng. Prepárese: es muy posible que mañana su señor padre lo mande llamar para hacerle algunas preguntas sobre sus estudios.
Dicho lo cual, giró sobre sus talones para emprender el camino de regreso. Xiren le pidió que se quedara a tomar un poco de té, pero ella, temiendo encontrar cerrada la puerta del jardÃn, no se atrevió a hacerlo.
La noticia traÃda por Xiaoque hizo que Baoyu sintiera el mismo espanto que el Rey Mono cuando escuchaba recitar los ensalmos que estrechaban el aro mágico que le ceñÃa la cabeza[2]. Anonadado, empezó a devanarse los sesos para encontrar una rápida solución, pero no se le ocurrió otra salida que ponerse inmediatamente a estudiar para superar un examen al dÃa siguiente. Supuso que si acertaba a dar las respuestas correctas de los libros, podrÃan ser pasados por alto otros defectos y conseguirÃa salir airoso del apuro. Echándose una chaqueta sobre los hombros, se levantó dispuesto a estudiar. Pensaba lleno de remordimientos: «Como estaba seguro de que mi padre no me pondrÃa a prueba durante estos primeros dÃas de su vuelta, me descuidé y perdà el ritmo de estudio. De haberlo sabido hubiera repasado un poco cada dÃa».