Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —Tú, una muchacha, no conoces la seriedad de todo este asunto. Para ti el juego no es cosa grave; simplemente temes que provoque trifulcas. Pero no sabes que si juegan seguramente también beben; y si beben, seguramente abren las puertas en cualquier momento durante la noche para comprar algo o buscar a alguien. Y así, aprovechando la oscuridad, cuando no hay mucha gente alrededor, los ladrones pueden ocultarse allí, y pueden entrar fácilmente pervertidos y bandoleros. ¡Y entonces sí que puede suceder cualquier cosa! Además, entre las doncellas de esos lugares del jardín donde vivís hay de todo, bueno y malo. Los hurtos no son muy importantes, ¡pero cualquier problema mayor puede provocar un escándalo! Éste no es asunto que podamos pasar por alto fácilmente.
Después de aquella amonestación Tanchun volvió silenciosamente a su asiento.
Aunque no estaba repuesta del todo, Xifeng se sentía algo mejor ese día. Al oír lo que la Anciana Dama había dicho, comentó:
—Lástima que haya vuelto a caer enferma precisamente ahora.