Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo »Como tú vives silenciosa en un mundo esfumado, no podré verte aunque te acerques. Las hiedras te sirven de biombos y cortinas; los juncos azules, de columnas honoríficas. Que los sauces no cierren sus ojos[29], y los corazones de loto despejen su amargura[30]. Las hadas de la Música te invitan al Acantilado del Laurel, y en la Isla de la Orquídea te da la bienvenida la Diosa del Río Luo[31]. Nong Yu toca su sheng y Han Huang toca su yu[32]. Convocan a la Reina de la Montaña Song e invitan a la Abuela del Monte Li[33]. La Divina Tortuga emerge del Río Luo[34]. Cien animales bailan al son de la melodía Xianchi[35]. Los dragones cantan bajo el Agua Roja, los fénix sobrevuelan el Bosque de las Perlas[36].
»Cuando se hace una ofrenda lo más importante es la sinceridad; no importa que sean o no labradas las copas para la libación.
»Partes en tu carro desde las Ciudad de las Nubes Matinales y regresas al Jardín Misterioso[37]. Por un momento tu figura parece levemente visible, pero de repente la borran brumas y neblinas. Las nubes, la neblina, se unen y separan; la bruma, la lluvia, oscurecen el cielo. Los polvos y las nubes se dispersan, las estrellas brillan en las alturas. ¡Qué hermosas son las colinas y los riachuelos cuando la luna asciende a lo más alto!
»¿Por qué mi corazón está tan intranquilo, como si hubiera entrado en un sueño? Suspiro mirando a mi alrededor y derramo lágrimas sin saber qué hacer.