Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —¿Dónde está tu borrador? Debo leerlo con cuidado. El texto es tan largo que no pude escucharlo entero, sólo esas dos sentencias simétricas que decÃan algo asà como:
El joven caballero que vive detrás de las cortinas de gasa roja tiene un sentimiento profundo.
La niña enterrada bajo su montÃculo de tierra amarilla ha tenido un destino desdichado.
»La idea es excelente, pero la estropea el que «cortinas de gasa roja» tenga un sabor un poco rancio. Si puedes utilizar una imagen real, ¿por qué no recurres a ella?
—¿Qué es una imagen real? —le preguntó él.
—Hoy en dÃa todas las gasas de nuestras ventanas tienen el mismo color rosado de los crepúsculos —respondió ella sonriendo—. ¿Por qué no decir: «Detrás de la ventana de gasa rosada, el joven tenÃa un sentimiento profundo?».
—¡Excelente! ¡Eso es! —exclamó Baoyu golpeando el suelo con el pie—. TenÃas que ser tú quien ingeniara un verso como ése. Demuestra que hay buena cantidad de paisajes y cosas maravillosas bajo el cielo, en la antigüedad y en nuestros dÃas, y que sólo los idiotas son incapaces de recordarlas y expresarlas. Pero hay una cosa: este cambio que has hecho es maravilloso; sin embargo, yo no me atrevo a utilizar una referencia al lugar donde tú vives.