Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo A Baoyu le advirtió:
—¡No vayas a decirle a la Anciana Dama una sola palabra de lo que has oído! Si llegara a enterarse, tú serás el responsable.
Baoyu prometió callar.
Aquella noche Yingchun se quedó en sus antiguos aposentos, y sus primas y doncellas la cubrieron de afecto. Sin embargo, tres días más tarde tuvo que ir a quedarse con la dama Xing. Primero se despidió de la Anciana Dama y de la dama Wang. Cuando llegó el momento de despedirse de las muchachas sintió que la ahogaba el dolor. La dama Wang y la tía Xue la tranquilizaron, y finalmente la convencieron para que dejara de llorar y se trasladara a la otra mansión, donde pasó un par de días con la dama Xing. Luego, Sun Shaozu la mandó buscar, y aunque a Yingchun le horrorizaba la idea de volver, el temor a los malos tratos de su cruel esposo hizo que contuviera su dolor y se despidiera.
En cuanto a la dama Xing, era tan insensible que ni siquiera le había preguntado a Yingchun cómo se llevaba con su marido, o si su casa era difícil de manejar, limitándose a atenderla de la manera más superficial.
Escuchen el siguiente capítulo.