Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo Pescando en un estanque, cuatro bellezas
ponen a prueba su fortuna.
Cumpliendo órdenes estrictas de su padre,
Baoyu regresa a la escuela del clan.
No pareció que la partida de Yingchun afectara a la dama Xing. En cambio la dama Wang, bajo cuyo amparo la muchacha había crecido hasta llegar a ser una señorita refinada, vivió días de tristeza y desconsuelo. En uno de ésos, entró Baoyu en los aposentos de su madre para rendirle el preceptivo homenaje diario y la encontró suspirando profundamente y con rastros de lágrimas en las mejillas. Como no se atrevía a sentarse, permaneció quieto y apartado hasta que la dama, señalando el kang, le pidió que se acomodase a su vera.
El aturdimiento con que el muchacho miraba todo hizo advertir a su madre que parecía querer hablar sin atreverse a hacerlo.
—¿Qué te pasa, que estás como idiota? —le preguntó.