Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —¡Qué cosas tiene! —sonrió Xiren—. El estudio es indispensable si se quiere ser algo en la vida, pero recuerde que en clase debe concentrarse sólo en sus libros, y fuera de la escuela debe pensar sólo en su familia. No se mezcle en las trastadas de los otros muchachos; no tendrÃa gracia que su padre le sorprendiera en alguna. Sé que le han aconsejado dedicarse en cuerpo y alma al estudio, pero tampoco exagere la nota o terminará abarcando más de lo que puede apretar y su salud se resentirá. Por lo menos eso me parece a mÃ. Piénselo.
Baoyu iba asintiendo a todo lo que ella le decÃa.
—He hecho un paquete con sus abrigos de piel y lo he entregado a sus pajes —prosiguió Xiren—. AbrÃguese si siente frÃo en la escuela; piense que ya no estaremos nosotras allà para cuidarlo. También he dado a los pajes carbón para su estufa de mano; cuide de que esos vagos chapuceros la mantengan llena. Si no está todo el rato detrás de ellos no moverán un dedo y dejarán que se congele.
—No te preocupes —la tranquilizó Baoyu—. Sé cuidarme solo cuando estoy fuera. Pero tú no te quedes aquà tan triste, y visita de vez en cuando a mi prima Daiyu.