Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —¿Y por qué no lo propusiste ayer, cuando estaba aquà tu tÃa? —replicó sonriendo la Anciana Dama.
—¿Cómo podrÃa hablar una muchacha joven delante de la abuela y Sus SeñorÃas? Además, ¿cómo voy a proponerlo cuando la tÃa vino a ver a nuestra abuela? La manera de hacerlo es que Sus SeñorÃas la busquen y le hagan una propuesta formal.
La Anciana Dama sonrió, e igual hicieron sus dos nueras.
—Cierto, ¡qué estupidez por mi parte! —concedió.
En ese momento fue anunciada la llegada del médico. La Anciana Dama permaneció en el cuarto exterior, mientras las damas Xing y Wang entraban para no ser vistas. El médico hizo su ingreso conducido por Jia Lian y presentó sus respetos a la Anciana Dama antes de entrar en el cuarto de la enferma. Tras examinarla, y después de inclinarse ante la Anciana Dama, informó:
—Los problemas de la niña se deben mitad a la calentura interna y mitad a las convulsiones. Primero debemos despejarle el resfriado y las flemas, luego administrarle Polvo de los Cuatro EspÃritus[8], pues su mal es realmente serio. El bezoar de buey que suelen vender estos dÃas suele ser falso. Tendremos que encontrar el producto genuino.
La Anciana Dama agradeció su visita y el médico salió con Jia Lian a escribir su receta antes de partir.