Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo Aquella conclusión sirvió para que llegase serena al refugio de Bambú, donde encontró a Daiyu, sola y sentada sobre el kang, clasificando sus viejos poemas y ensayos. Cuando oyó entrar a la doncella alzó la mirada.
—¿Dónde has estado? —le preguntó.
—Visitando a otras jóvenes damas.
—Seguro que has ido a buscar a la hermana Xiren.
—¿Por qué habría de verla a ella especialmente?
Daiyu se preguntó cómo había llegado a hacer semejante comentario, y en su incomodidad añadió tajante:
—No me importa dónde vayas o dejes de ir. Tráeme un poco de té.
Zijuan salió a preparar el té riéndose para sus adentros, y entonces escuchó un clamor de voces proveniente del jardín. Mientras servía el té envió a una persona a averiguar qué sucedía.
La muchacha enviada regresó y dijo: