Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —Las begonias del patio Rojo y Alegre se habían secado por falta de riego, pero Baoyu sostiene que ayer cuando fue a verlas tenían las ramas cuajadas de brotes. Nadie le creyó ni le prestó atención. ¡Pero hoy, de pronto, hay unas flores espléndidas! La gente, maravillada, llegó corriendo a verlas. Tal ha sido la conmoción que hasta la Anciana Dama y Sus Señorías están de camino para ver las flores. Así que la señora Zhu ha dado órdenes a unos sirvientes para que barran las hojas del jardín. Son ellos los que están charlando allí.
Al escuchar que venía la Anciana Dama, Daiyu se mudó de ropa inmediatamente y despachó a Xueyan para que montara guardia.
—Avísame apenas llegue la Anciana Dama —le dijo.
Poco después regresó corriendo la doncella:
—La Anciana Dama y las damas Wang y Xing han llegado con todo un cortejo.
Y añadió:
—Le ruegan que vaya, señorita.