Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo Daiyu se miró en el espejo alisándose el cabello. Después tomó el brazo de Zijuan para dirigirse al patio Rojo y Alegre, donde encontró a la Anciana Dama sentada sobre el banco de Baoyu. Daiyu le presentó sus respetos, y luego a las damas Xing y Wang; más tarde saludó a Li Wan, Tanchun, Xichun, Xing Xiuyan, y ellas hicieron lo propio. Las únicas ausentes eran Xifeng, que estaba indispuesta; Xiangyun, que había vuelto a su casa ahora que su tío ostentaba un cargo en la capital; Baoqin, que se había quedado con Baochai; y las dos hermanas Li, quienes a la vista de los problemas del jardín de la Vista Sublime se habían ido a vivir con la tía Li. De modo que Daiyu sólo pudo ver a unas cuantas muchachas.
Pasaron unos momentos discutiendo aquel extraño fenómeno del florecimiento.
—Las begonias florecen en el tercer mes —dijo la Anciana Dama—. Ahora estamos en el undécimo, pero como las temporadas se han retrasado este año[1], en realidad estamos en el décimo, y hay una primavera pequeña con un clima bastante templado como para que florezcan los árboles[2].
—Usted ha visto muchas cosas en su vida, señora; sin duda tiene razón y no se trata de algo sobrenatural —añadió la dama Wang.
—Oí decir que estos arbustos llevan marchitos un año entero —dijo la dama Xing—. ¿Por qué florecen ahora? Debe haber un motivo.