Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —Estoy segura de que la Anciana Dama y las otras damas tienen razón —intervino Li Wan con una sonrisa—. Mi necia opinión es que ese florecimiento indica que algo bueno va a sucederle a Baoyu.
Pero Tanchun permaneció callada, pensando: «No, no puede ser un buen signo. Aquello que acata el orden de los cielos prospera, mientras que aquello que lo desafÃa perece, y eso lo saben hasta las plantas. De modo que un florecimiento fuera de temporada tiene que ser de mal agüero». Pero no le pareció apropiado dar a conocer su opinión.
Sin embargo, Daiyu, exaltada por aquella conversación acerca de la buena suerte de Baoyu, dijo alegremente:
—En épocas pasadas la familia Tian tenÃa un viejo ciclamor que se marchitó cuando los tres hermanos dividieron la propiedad. Aquello hizo que, presas del remordimiento, volvieran a unir la propiedad, con lo cual el árbol floreció de nuevo. Lo cual demuestra que las plantas mudan según los cambios humanos. Ahora el primo Bao está estudiando mucho y el tÃo está contento con él, y eso ha hecho que vuelvan a florecer las begonias.
Aquella explicación deleitó a la Anciana Dama y a la dama Wang:
—Daiyu ha dado una explicación adecuada, y de lo más interesante —dijeron.
Mientras hablaban llegaron Jia She y Jia Zheng a contemplar las flores, acompañados de Huan y Lan.