Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo Todos los criados de la puerta habían oído hablar del jade, pero era aquélla la primera vez que lo veían. Entraron a toda prisa, ansiosos por ser los primeros en llevar la buena noticia. Aquel día no estaban Jia Zheng ni Jia She; sólo Jia Lian estaba en casa. Éste, al escuchar el informe, preguntó:
—¿Es el auténtico?
—Lo hemos visto con nuestros propios ojos —respondieron los criados—, pero se niega a entregarlo a servidores como nosotros. Quiere ver a uno de los señores para entregar el jade con una mano y recoger el dinero con la otra.
Inmediatamente Jia Lian partió, regocijado, para informar a la dama Wang, quien a su vez transmitió la noticia a la Anciana Dama; aquello deleitó tanto a Xiren que juntó las manos loando a Buda. Y la Anciana Dama cumplió su palabra sin pestañear.
—Que Lian le diga a ese hombre que espere en el estudio mientras él trae el jade aquí. Una vez que lo hayamos visto le entregaremos el dinero.
Jia Lian invitó al hombre a pasar, tratándolo como a un invitado y dándole las gracias efusivamente.
—Quisiera llevar yo mismo el jade para mostrarlo al joven señor —dijo—. A continuación le daremos la recompensa prometida.