Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —Si es una falsificación, dénmela. Yo le preguntaré al tipo ese cómo se atreve a hacernos semejante trastada —gritó Jia Lian, que lo había escuchado todo desde el otro cuarto.
Pero la Anciana Dama se opuso:
—Limítate a devolvérselo, Lian, y que se vaya. El pobre diablo ha estado tratando de sacar provecho de este problema familiar; pero ha terminado gastando su dinero en vano y nosotros hemos descubierto la patraña. Pienso que no debemos dificultarle las cosas. Devolvedle el jade diciéndole que no es nuestro y dadle unos cuantos taeles. Entonces, cuando la gente del exterior se entere, no vacilará en buscarnos al escuchar algún dato que sirva de pista. En cambio, si castigamos al tipo ni siquiera quien tenga el jade verdadero se atreverá a venir por aquí.
Jia Lian asintió y se retiró. Después de tan larga espera, el hombre estaba muy nervioso. En eso vio a Jia Lian salir furioso. Para saber qué sucedió a continuación, escuchen el siguiente capítulo.