Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —Tiene cierto parecido con él, pero el color no es el mismo —observó Xifeng—. Lo mejor será que lo vea el propio Baoyu, y asà lo sabremos todos.
También Xiren, que estaba a su lado, abrigaba ciertas dudas, pero en su ansiedad porque la piedra fuera declarada auténtica, no las expresó. Xifeng tomó el jade de manos de la Anciana Dama y entró con Xiren a mostrárselo a Baoyu, que acababa de despertar de su siesta.
—Aquà está tu jade —le dijo Xifeng.
Con los ojos todavÃa irritados por el sueño, Baoyu tomó el jade; pero, prácticamente sin mirarlo, lo arrojó al suelo.
—Ya estáis otra vez tratando de engañarme —dijo con una sonrisa cÃnica.
Xifeng recogió inmediatamente el jade, protestando:
—¡Qué raro! ¿Cómo puedes saberlo si ni siquiera lo has mirado?
Baoyu no respondió nada, limitándose a sonreÃr.
También habÃa entrado la dama Wang, que al ver aquello dijo:
—Evidentemente, él lo sabe mejor que nadie, pues ese extraño jade salió de mi vientre con él. Ésta debe ser una falsificación hecha a partir de la descripción del aviso.
Entonces todos comprendieron la verdad.