Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —Señor Ke, está usted hoy de buen humor. ¿Dónde ha estado bebiendo?
Interpretando las palabras de la doncella como un aviso para que saliera, Jingui levantó la antepuerta.
—Hoy es el cumpleaños del señor Zhang —le estaba diciendo Xue Ke a Baochan—. Me obligaron a beber media copa de licor y ahora me arde el rostro…
Jingui lo interrumpió para decirle con sorna:
—¡Está claro que el licor de los demás sabe mejor que el que ofrecemos aquÃ!
Xue Ke enrojeció aún más con la alusión de Jingui. Se hizo a un lado rápidamente y replicó sonriendo:
—¡Cómo puedes decir una cosa asÃ, cuñada!
Apenas se hubo iniciado la conversación entre ellos, Baochan se escabulló hacia el interior.
Jingui habrÃa querido desplegar toda su furia, pero ahora, al ver las encendidas mejillas del muchacho, aquellos ojos brillantes de expresión atormentada, y su atractivo gesto, desapareció como por ensalmo su arrogancia[1].
—¿Me quieres decir que hay que obligarte para que aceptes una copa? —preguntó con una sonrisa.
—Ya sabes que no puedo beber —dijo él.