Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —Todo el mundo duerme —mintió Xifeng—. Volvamos inmediatamente.
Y regresó con las doncellas a toda prisa.
Para entonces Jia Lian ya estaba de regreso y, por la expresión poco habitual del rostro de Xifeng pudo percibir que algo no iba bien. Tuvo la tentación de preguntarle qué sucedÃa, pero, conocedor de su genio, se refrenó y se fue a dormir.
Al dÃa siguiente Jia Lian se levantó con el alba para visitar al eunuco mayor Qiu Shian, inspector general de los Salones Interiores, a quien pensaba consultar la marcha de ciertos asuntos. Como aún era temprano para partir, tomó de su escritorio un ejemplar de la Gaceta de la Corte que habÃa llegado el dÃa anterior para hojearla.