Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —¡El que va vestido de rojo me está llamando! ¡El de verde me está urgiendo! —deliraba la señora You.
Las doncellas sentÃan ganas de reÃr, pero al mismo tiempo estaban asustadas. Jia Zhen mandó comprar dinero de papel para quemarlo como ofrenda en el jardÃn. Y por cierto que aquella noche la señora sudó y se tranquilizó. Llegó el dÃa de la undécima rama y empezó la mejorÃa.
La historia se divulgó y ya no se hablaba de otra cosa que de los espÃritus del jardÃn, y los sirvientes encargados del lugar empezaron a cogerle miedo a cortar las flores, podar los árboles o regar los huertos. Como no se atrevÃan a entrar de noche, los pájaros y otros animales fueron perdiendo la familiaridad con las personas, y llegó un momento en el que incluso de dÃa sólo se entraba en el jardÃn en grupo y con las armas a mano.