Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo La ponzoñosa maquinación de Jingui acaba quemándola.
Jia Yucun, ciego a la verdad del chan, se encuentra
en vano con un viejo amigo.
Corrió Jia Lian a notificar a la dama Wang todo lo acontecido, y repitió la visita al día siguiente, después de haber hecho más pesquisas en el Ministerio de Asuntos Civiles.
—¿Hemos de creer esas noticias? —preguntó ella—. Si es así, el señor se acomodará gustosamente a la solución dada por el ministerio, y toda la familia respirará tranquila. En verdad, los funcionarios con poca experiencia, como tu tío, corren muchos riesgos en esos cargos de provincias. ¡Si no lo hubieran llamado de vuelta a la capital justo a tiempo, lo más seguro es esos bribones hubieran terminado de cavar su fosa!
—¿Cómo supo que podía ocurrir algo así, señora? —preguntó él.