Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —Ya están tramando algo —dijo Sheyue en tono de broma—. ¿Por qué no le pide a la señora que le permita dormir con Xiren, y asà podrÃan hablar toda la noche? A nosotras nos da igual.
Pero Baoyu, sacudiendo una mano, concluyó:
—No hay necesidad.
—¡Pero cuánta basura sale de tu boca, perra! —le reprendió Xiren—. Mañana sin falta le sellaré los labios. —Y volviéndose a Baoyu—: Mire cuántos problemas ha causado permaneciendo despierto hasta tan tarde. Pero sobre esto, ni una palabra.
Y, tras acompañarlo hasta el cuarto interior, se fueron también ellas a la cama.
Aquella noche Baoyu no pudo dormir, y pensando todavÃa en Daiyu recibió a la mañana siguiente el mensaje de un lacayo:
—Parientes y amigos han ofrecido invitar a un grupo de ópera y preparar manjares para celebrar el retorno del señor, pero él ha declinado la invitación. Dice que no hay necesidad de óperas, que se organizará pasado mañana una cena sencilla y que podrán charlar tranquilamente. He venido a notificárselo.
Para saber qué visitantes acudieron…