Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —TÃo, vayamos cuanto antes a su encuentro. Si continúa demorándose, el comisionado irrumpirá aquà con todo su séquito.
Y en efecto, en ese mismo instante entró corriendo un lacayo de los que estaban de servicio en la segunda puerta:
—El comisionado Zhao ha franqueado el pabellón de entrada y se dirige hacia aquÃ.
Jia Zheng y los demás se precipitaron a su encuentro. Con una amplia sonrisa en los labios, y sin pronunciar una sola palabra, el comisionado hizo su entrada en la sala donde se estaba celebrando el banquete, ajeno a los cumplidos del recibimiento. Detrás venÃan cinco o seis de sus oficiales, de entre los cuales los invitados sólo reconocieron a unos pocos, aunque ninguno de ellos respondió a sus saludos. Desconcertado por aquella actitud, Jia Zheng les ofreció asiento. El comisionado Zhao, siempre con la cabeza alta, ignoró los saludos de algunos invitados que lo conocÃan, y se limitó a tomar la mano de Jia Zheng para hacerle unos cuantos comentarios convencionales. La escena era tan tensa que algunos de los huéspedes se escabulleron hacia el cuarto interior, mientras los demás permanecÃan en actitud de respetuosa atención.