Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo Yuanyang sigue a su señora a la muerte
y asciende al Gran Vacío.
Peor que un perro o un cerdo, un esclavo
engaña al cielo y se alía con ladrones.
La acusación de la joven doncella había llenado el corazón de Xifeng de tormento, rabia y dolor, hasta el extremo de hacerle vomitar sangre y llevarla al desmayo, quedando sentada sobre el suelo. Pinger la sostuvo y pidió ayuda para llevarla de vuelta a su aposento, donde la tendió cuidadosamente sobre el kang, y ordenó a Xiaohong traerle agua hervida. Sin embargo, después de un sorbo, Xifeng se desvaneció de nuevo. Qiutong llegó, la miró, consideró su estado y luego desapareció. Pinger no la llamó más. Al ver a Fenger, que estaba cerca, le dijo:
—¡Rápido! Ve a informar a las damas Xing y Wang de que la segunda señora ha vomitado sangre y perdido el conocimiento, y no podrá atender a los invitados.
La dama Xing sospechó que Xifeng estaba fingiendo para no cumplir con sus responsabilidades, pero no quiso decir nada en presencia de tantos parientes.