Sueño en el pabellón rojo

Sueño en el pabellón rojo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Se limitó a responder: «Muy bien, que descanse». Y los demás no hicieron comentarios.

Aquella noche llegó una oleada de visitantes. Por suerte unos cuantos parientes cercanos ayudaron a atenderlos, pues parte del personal aprovechó la ausencia de Xifeng para desaparecer o flojear, por lo que reinaba un gran desorden y aquello ya ni de lejos parecía un funeral.

Después de la segunda vigilia, cuando ya se habían ido los visitantes que vivían lejos, todos se dispusieron a despedir a la fallecida, y las mujeres que se encontraban detrás de la cortina fúnebre empezaron a llorar. Yuanyang lloró con tal amargura que se desmayó. La levantaron y le hicieron masajes hasta que recobró el conocimiento.

—¡La Anciana Dama fue tan buena conmigo que sólo me queda seguirla! —gritó.

Los demás consideraron que estaba fuera de sí por el dolor, y no le prestaron atención. En el momento de la despedida estaban presentes más de cien deudos, humildes y encumbrados, pero Yuanyang había desaparecido. En la confusión que reinaba, su ausencia pasó inadvertida, hasta que llegó el momento en que Hupo y las demás doncellas tuvieron que hincarse de rodillas ante la muerta, pero incluso entonces supusieron que Yuanyang estaba rendida por el llanto y descansaba en algún lugar. Dejaron, pues, la cosa como estaba.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker