Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —Yo también la estoy buscando —le respondió—. Sus SeñorÃas quieren verla. ¿Está dormida en el anexo interior?
—Eché una mirada y no vi a nadie. No han limpiado la mecha de la lámpara y habÃa una oscuridad tenebrosa. Ahora podemos entrar juntas, para asegurarnos de que no haya nadie adentro.
Al entrar y limpiar la mecha, Zhenzhu exclamó:
—¿Quién ha puesto esta banqueta aqu� ¡Casi tropiezo con ella!
Al levantar la mirada soltó un grito y cayó de espaldas, golpeándose con fuerza contra Hupo, que para entonces ya también habÃa visto la horrenda escena. Dio un alarido y se quedó clavada en el sitio. La gente del exterior escuchó sus gritos y entró corriendo, y después de lanzar exclamaciones horrorizadas, fueron a informar a Sus SeñorÃas.
La dama Wang, Baochai y las demás se pusieron a llorar al conocer la noticia, y fueron a echar una mirada.
La dama Xing comentó:
—¡Jamás imaginé que Yuanyang tuviera ese temple! Debemos informar de esto inmediatamente al señor.
Sólo Baoyu permaneció callado, mirando con consternación, hasta que Xiren lo tomó del brazo ansiosamente y le pidió:
—Llore si quiere, pero no reprima sus sentimientos.