Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo Aquello divirtió a Zijuan, y se echó a reÃr.
—¡Bah, facilona! —le escupió—. ¿Cómo quieres que te trate Baoyu? ¡Una muchacha joven deberÃa tener un poco de vergüenza! Cuando está demostrando tan poco interés en todos los que pertenecen a su casa, ¿qué tiempo puede quedarle para fijarse en ti? —Y rompió a reÃr de nuevo, y se pasó un dedo por la mejilla para avergonzarla[11]—. ¿Qué relación puede haber entre tú y Baoyu, dÃmelo? —le preguntó.
Wuer comprendió que se habÃa delatado, y se sonrojó. Deseaba explicarle que ella no pretendÃa consideraciones especiales de Baoyu, pero que últimamente mostraba poca solicitud hacia sus doncellas cuando, en ese preciso momento, desde el patio, alguien gritó:
—Ha regresado el monje. ¡Quiere diez mil taeles de plata! ¡La señora está preocupada y reclama la presencia del señor Lian, pero no está en casa! El monje está rabiando afuera enloquecido. Su SeñorÃa quiere que la señora Bao vaya a discutirlo con ella.
Para saber cómo se deshicieron del monje, escuchen el siguiente capÃtulo.