Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo Para impedir que renuncie a este mundo,
dos bellezas cuidan de un jade.
Gozoso de reunir a su cuadrilla, un hijo indigno
gobierna la mansión.
Cuando la dama Wang mandó llamar a Baochai, y Baoyu se enteró de que el monje estaba fuera, salió corriendo a la parte delantera gritando:
—¿Dónde está mi maestro?
Estuvo llamándolo un buen rato, pero no pudo encontrarlo, y cuando llegó a la puerta vio que Li Gui le cerraba el paso al monje, impidiéndole entrar.
—Me envía la señora para que invite a pasar al maestro —dijo Baoyu.
Entonces Li Gui dejó pasar al monje, que entró contoneándose; al ver que tenía un gran parecido con el que había visto cuando estuvo muerto, Baoyu vislumbró la verdad, e inclinándose dijo:
—Disculpe mi demora en darle la bienvenida, maestro.
—No quiero que me agasajen —replicó el monje—. Entréguenme el dinero y me iré.