Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —Estos veinte, en turnos de a diez, serán responsables de servir el té a los invitados cuando lleguen y antes de que se vayan, y no tendrán más responsabilidades. Estos veinte, también en turnos de a diez, prepararán las comidas y el té diario de la familia, y tampoco ellos tendrán otra ocupación. Estos cuarenta, en dos turnos, se encargarán de quemar incienso, mantener las lámparas llenas de aceite, colgar las cortinas, velar el féretro, ofrendar el arroz y el té del sacrificio y llorar con los que conducen el duelo. Estos otros cuatro serán responsables, en la despensa, de las tazas y platos para el té, y deberán reponer cualquier cosa que falte. Estos cuatro se encargarán de la vajilla y de los recipientes para el vino, y también habrán de cubrir la pérdida de objetos. Estos ocho de aquà recibirán los regalos para ofrendas de sacrificio. Estos ocho, situados en distintos lugares según una lista que les entregaré, supervisarán la distribución de lámparas, aceite, velas y papel para sacrificios. Estos treinta se turnarán para hacer la guardia nocturna, cuidando de que las puertas estén cerradas y no se enciendan fuegos; también barrerán los recintos. Los demás serán asignados a diversos lugares y deberán permanecer en sus puestos. Serán responsables de todo lo que haya allÃ, desde los muebles y las antigüedades hasta los plumeros, las escupideras o cada hoja de hierba, y deberán reponer cualquier pérdida o daño. Cada dÃa, la esposa de Laisheng hará una inspección general y me informará inmediatamente de cualquier actitud de desidia, de cualquier partida de cartas, borrachera, pelea o simple discusión que se produzca. Si encuentro a alguien demasiado relajado seré implacable, aunque su familia lleve sirviendo en esta casa desde hace tres o cuatro generaciones. Ahora ya tenéis vuestras tareas, y si algo anda mal yo me encargaré del grupo en cuestión; Mis propios criados tienen relojes porque todo, importante o no, debe ser hecho en su momento; encontraréis relojes en los cuartos de vuestros señores. Pasaré lista a las seis y media; vosotros comeréis a las diez. Las solicitudes para los depósitos o los informes deben ser entregados puntualmente antes de las once y media. A las siete de la tarde, después de quemar el papel de sacrificios, haré una ronda de inspección y entregaré las llaves a los del turno de noche. Volveré al dÃa siguiente a las seis y media. No necesito recordaros que debemos esforzarnos al máximo durante este mes; sin duda, cuando haya pasado, vuestro señor os recompensará a todos.