Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo Durante la fiesta de los Faroles,
Yuanchun visita a sus padres.
Daiyu ayuda a su verdadero amor
pasándole un poema.
En cuánto pudo salir del gabinete de estudio, Baoyu echó a correr atravesando el patio, pero los pajes de su padre se abalanzaron sobre él reteniéndolo por la cintura.
—Suerte ha tenido de que el señor estuviese hoy de buen humor —le dijeron—. La Anciana Dama envió varias veces a preguntar cómo iban las cosas. Debería agradecernos que le hayamos dicho que su padre estaba muy orgulloso de usted; si no lo hubiéramos hecho, ella habría requerido su presencia inmediatamente y usted no habría tenido oportunidad de desplegar su talento. Todos han dicho que sus poemas fueron los mejores. Hoy es su día de suerte, así que nos merecemos una recompensa.
—Habrá una sarta de monedas para cada uno —prometió.
—¿A quién le impresiona una sarta de monedas? —exclamó uno—. Regálenos su bolsa.