Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo Mientras estuvo postrado, Jia Yun se encargó de los pajes que, día y noche, montaron guardia a la vera del enfermo. Durante ese tiempo, Yun se encontró tantas veces con Xiaohong y las otras doncellas que acabaron manteniendo un trato muy cercano. Xiaohong, por su parte, había observado que Jia Yun llevaba un pañuelo muy parecido al que ella había perdido, y varias veces estuvo a punto de preguntarle dónde lo había encontrado, pero su timidez se lo impidió. Sin embargo, después de la visita del bonzo y el taoísta ya no hubo necesidad de asistentes masculinos, de modo que Jia Yun volvió a la plantación de árboles. Xiaohong no quería dejar pasar el asunto del pañuelo, pero tampoco quería despertar las sospechas de las demás doncellas interrogando al joven señor Yun. Estaba preguntándose qué hacer cuando oyó una voz que la llamaba desde la ventana.
—¡Hermana! ¿Estás ahí?
Al mirar vio que se trataba de Jiahui, otra doncella del mismo patio, y la invitó a pasar. Jiahui entró y se sentó sobre la cama.