Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —Si se pudo haber resuelto fácilmente el problema, ¿por qué cortó el cordón del jade? Ese gesto la hizo a usted más culpable que el señor Baoyu. Él siempre es paciente y amable con usted; en cambio, señorita, son sus enfados y la manera que tiene de retorcer las palabras lo que provoca discusiones.
Antes de que Daiyu pudiera responder tocaron en la puerta.
—Es la voz del señor Baoyu —dijo Zijuan sonriendo—. Vendrá a disculparse.
—No lo dejes pasar.
—Eso no estarÃa bien, señorita. Hace muchÃsimo calor fuera. No le vaya a dar una insolación.
Y abrió la puerta, haciendo pasar a Baoyu con una sonrisa.
—Pensé que nunca volverÃa a cruzar nuestro umbral —dijo la doncella—, y ya ve, aquà está de nuevo.
—Tomas las cosas demasiado en serio —dijo él con una leve risa—. ¿Por qué no habrÃa de volver? Incluso muerto, mi fantasma seguirÃa viniendo aquà a penar cien veces al dÃa. ¿Está mejor mi prima?
—De salud, sÃ; de sentimientos, no.
—Yo sé lo que le pasa.
Al entrar encontró a Daiyu sobre la cama presa de un ataque de llanto, producto esta vez de la emoción al verlo llegar.