Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo Recurriendo a un abanico, Baochai
se burla de los dos primos.
Dibujando el carácter Qiang, Lingguan conmueve
profundamente a un tonto que la observa.
Llena también de remordimientos después de su pelea con Baoyu, a Daiyu no se le ocurrió, sin embargo, ningún buen pretexto para hacer las paces con él, de modo que pasó todo el día y la noche desalentada y sin consuelo. Zijuan, que adivinó sus sentimientos, trató de amonestarla.
—Lo cierto, señorita, es que actuó con mucha ligereza el otro día —le dijo—. Nadie conoce al señor Baoyu mejor que nosotras, y no es la primera vez que la emprende a golpes con ese jade.
—De manera que te pones de su parte y me culpas a mí de lo sucedido… —replicó Daiyu escupiendo a la doncella—. ¿Por qué razón actué con mucha ligereza?