Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo Y mientras hablaba, las lágrimas volvieron a anegar sus ojos.
—No es necesario urgir a los sastres —dijo Baochai—. El otro dÃa mandé hacer dos juegos y puedo hacer que los traigan. Eso ahorrarÃa muchos problemas. En vida solÃa vestir mis prendas usadas y le quedaban perfectamente.
—¿Pero no temes que eso te traiga mala suerte?
Baochai sonrió.
—No se preocupe, tÃa. No soy supersticiosa.
Dicho lo cual, Baochai se incorporó para marcharse. La dama Wang hizo que dos doncellas la acompañaran.
Cuando regresó con los vestidos, Baochai encontró a Baoyu llorando sin consuelo junto a su madre. La dama Wang le habÃa estado riñendo, pero la reprimenda cesó con su llegada. La muchacha, sin embargo, era suficientemente hábil como para comprender lo que habÃa sucedido. Entregó los vestidos a la dama Wang, quien hizo llamar a la madre de Jinchuan y se los entregó.
Para saber lo que sucede, lean el siguiente capÃtulo.