Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —¿Por qué vas por ahà lamentándote de esa manera? —le preguntó Jia Zheng—. Cuando Yucun te llamó tardaste un rato en llegar, y cuando por fin lo hiciste no traÃas contigo nada ingenioso o alegre que decir; al contrarió, tu aspecto era lúgubre. Y ahora te encuentro aquà suspirando. ¿Qué motivos puedes tener tú para lamentarte? ¿Algo anda mal? ¿Por qué te comportas de ésta manera?
A Baoyu no le solÃan faltar palabras, pero la muerte de Jinchuan le habÃa afectado tanto que deseaba poder seguirla directamente al otro mundo. No oyó nada de lo que dijo su padre y se quedó allà anonadado, clavado en el suelo. Su silencio estupefacto, tan insólito en Baoyu, terminó por exasperar a Jia Zheng, que no estaba furioso cuando ordenó detenerse al muchacho. Antes de que pudiera decir más fue anunciada la llegada de un funcionario de la casa del prÃncipe de Zhongshun.
La noticia sorprendió a Jia Zheng, puesto que no solÃa tener tratos con ese prÃncipe. Ordenó que el emisario fuera llevado de inmediato a su presencia, y él mismo salió a su encuentro a darle la bienvenida en el salón de recepciones. Descubrió que se trataba del mayordomo principal de la casa del prÃncipe, y rápidamente le ofreció asiento e hizo que sirvieran té.
El mayordomo principal no se anduvo por las ramas.