Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo Un buen día se funda la Academia de las Begonias
en el estudio del Frescor Otoñal.
Por la noche se elaboran los temas para componer
poemas sobre crisantemos en el parque de las Alpinias.
Jia Zheng, que aquel año había sido nombrado inspector general de estudios y gran examinador provincial, eligió el vigésimo día del octavo mes para iniciar la jornada que lo llevaría a mostrar su gratitud al emperador. Aquel día, antes de emprender viaje, presentó sus respetos ante los altares ancestrales y ante la Anciana Dama; luego, fue acompañado por Baoyu y los demás jóvenes de la familia hasta el pabellón de la Despedida. Pero no necesitamos ocuparnos de las actividades de Jia Zheng en el exterior de la mansión Rong.
Lo que nos interesa es que la partida de su padre dejó a Baoyu libre para vagabundear por el jardín según le viniera en gana. Se iniciaban para él varios meses de ocio. Cierto día en que se sentía triste y decaído, Cuimo le trajo una carta escrita sobre un papel con adornos pintados.