Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —¡Aquà llega otro! —exclamaron entre risas al verlo entrar.
—¿No pensáis que, después de todo, no ha sido tan vulgar la idea que he tenido? —preguntó Tanchun entusiasmada—. Escribà unas cuantas invitaciones para ver qué sucedÃa y habéis venido todos.
—Hace mucho tiempo que debÃamos haber fundado una academia asà —comentó Baoyu.
—Hacedla si queréis, pero no contéis conmigo —declaró Daiyu—. No estoy a la altura.
—¿Y quién lo está si tú no lo estás? —replicó Yingchun con una sonrisa.
—Éste es un asunto serio —declaró Baoyu—. Debemos alentarnos mutuamente y, por cortesÃa, no retiramos de la reunión. Aportemos nuestras ideas a una discusión general. ¿Qué sugerencias tiene la prima Baochai? ¿Y la prima Daiyu?
—¿A qué tanta prisa? —preguntó Baochai—. TodavÃa falta gente por llegar.
Y antes de que hubiera terminado de decirlo, llegó Li Wan.