Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo Desdoblándola, Baoyu leyó:
Su indigno hijo Jia Yun envía sus saludos respetuosos y desea a su noble padre salud y felicidad infinitas.
Desde que tuve la dicha de convertirme en su hijo adoptivo he pasado noches y días intentando complacerlo, mas sin encontrar ocasión de demostrar mi piedad filial. No hace mucho que me fue confiada la compra de flores, y gracias a su influencia he tenido ocasión de conocer a muchos jardineros y visitar muchos jardines célebres. Descubrí una rara especie de begonia blanca y, después de considerables dificultades, pude adquirir dos tiestos. Si me considera como su propio hijo, acepte, por favor, estas flores, y disfrútelas.
Como hace tanto calor, no quiero imponer mi presencia, dado que temo molestar a las jóvenes que habitan en el jardín. Le ofrezco mi respetuoso koutou deseándole buena salud.
Cuando terminó de leer la carta de Jia Yun, Baoyu preguntó con una sonrisa:
—¿Vino solo?
—Sí, y traía dos tiestos de flores —contestó la vieja.
—Anda y dile que he leído su carta y que aprecio su consideración. Puedes poner las flores en mi cuarto.
Dicho lo cual se encaminó con Cuimo hacia el estudio del Frescor Otoñal, donde ya estaban reunidas Baochai, Daiyu, Yingchun y Xichun.