Homo Deus
Homo Deus El humanismo afirma que la experiencia interior, los sentimientos y deseos del individuo, son el estándar último para tomar decisiones. Si algo te hace feliz, es bueno; si te causa sufrimiento, es malo. La voz de la conciencia sustituye al mandamiento divino. Las elecciones personales, incluso las más trascendentales, se justifican en el lenguaje de la autenticidad: "es lo que siento", "es mi verdad", "es mi camino".
Esta fe en el yo se manifiesta en todos los ámbitos. En la política, el voto de cada ciudadano expresa su voluntad soberana. En el arte, la expresión individual se valora por encima de las reglas académicas. En la economía, el cliente tiene siempre la razón. En la medicina, el paciente elige su tratamiento. En la educación, el maestro debe cultivar el potencial único de cada alumno.
El humanismo no es homogéneo. Tiene varias ramas que a veces entran en conflicto. El humanismo liberal exalta la libertad individual. El humanismo socialista enfatiza la igualdad. El humanismo evolutivo celebra la superación del ser humano mediante la ciencia y la tecnología. Pero todos coinciden en colocar al Homo sapiens en el centro del universo, y su experiencia interior como brújula moral.