Homo Deus
Homo Deus Sin embargo, en el umbral del siglo XXI, la humanidad despierta con una nueva realidad. El hambre ya no es una amenaza natural e incontrolable, sino un problema técnico, logístico o político. Las hambrunas masivas que solían diezmar poblaciones ahora se consideran escándalos y fracasos de gestión, no fatalidades inevitables. En la mayoría del mundo, incluso las personas más pobres reciben suficientes calorías para sobrevivir. Más aún: hoy mueren más personas por comer en exceso que por falta de comida. La obesidad se ha convertido en un problema más letal que la desnutrición.
En cuanto a las epidemias, las grandes plagas del pasado, como la peste negra, la viruela o la gripe española, son episodios cada vez más improbables. La medicina moderna, la vacunación, la higiene y las redes de información han reducido drásticamente la incidencia y el impacto de las enfermedades infecciosas. Incluso cuando surgen nuevas amenazas, como el VIH o el Ébola, la respuesta internacional, la investigación científica y las políticas sanitarias logran contenerlas y mitigar su daño. La mayoría de las muertes actuales se deben a enfermedades no infecciosas como el cáncer o las enfermedades cardiovasculares.
