Homo Deus
Homo Deus La guerra, finalmente, ha dejado de ser un estado permanente entre naciones poderosas. La amenaza de un conflicto a gran escala entre superpotencias ha sido reemplazada por la lógica de la disuasión nuclear y la interdependencia económica. Por primera vez, muchos países consideran la guerra no solo indeseable, sino casi impensable. Las grandes potencias ya no conquistan territorios por la fuerza, porque el conocimiento –y no el oro, el petróleo o el trigo– es la principal fuente de riqueza, y este no puede ser tomado por invasión militar.
Aunque aún existen conflictos armados, zonas en crisis y actos terroristas, en términos históricos la violencia ha disminuido notablemente. Hoy es más probable morir por diabetes que en un campo de batalla, más probable suicidarse que ser asesinado por otro ser humano.
La humanidad ha convertido sus antiguos monstruos en desafíos manejables. No han desaparecido por completo, pero han perdido su aura de fatalidad inevitable. Por primera vez en la historia, lo que más amenaza la supervivencia de la especie no es la naturaleza, sino la propia acción humana.
