Homo Deus
Homo Deus Después de milenios en los que la muerte era considerada una parte inevitable de la existencia humana, el objetivo de evitarla ha dejado de ser una fantasía para convertirse en un proyecto científico concreto. No se trata ya de rezar por la salvación del alma, sino de encontrar una solución técnica al problema físico de la muerte. Cada enfermedad, cada fallo del cuerpo, cada deterioro relacionado con la edad, se entiende como un fallo de funcionamiento que, con suficiente conocimiento y tecnología, puede repararse o prevenirse.
La muerte ha dejado de ser un misterio y se ha convertido en un error de diseño. El corazón deja de latir, las arterias se obstruyen, las células se dividen mal o se vuelven cancerígenas. No hay nada sagrado en ello. Son procesos físicos, químicos, genéticos. Y como tales, están al alcance del bisturí, del fármaco, del algoritmo. Ya no se llama a un sacerdote en el lecho de muerte, sino a un especialista, a un cirujano, a un laboratorio. La muerte se considera una enfermedad curable, no un decreto divino.
