Homo Deus
Homo Deus Las potencias tecnológicas y económicas ya han comenzado la carrera hacia la inmortalidad. Grandes corporaciones destinan miles de millones a investigaciones en biotecnologÃa, genética, nanotecnologÃa y medicina regenerativa. La muerte no es un lÃmite aceptado: es un desafÃo a superar. La extensión radical de la vida se convierte asà en un nuevo derecho humano. Si se acepta que todos tienen derecho a la vida, no se fija un lÃmite arbitrario de noventa años. Cada segundo ganado se convierte en una conquista, y todo lo que impida extender la existencia debe ser derrotado.
El interés no es solo académico o humanitario. El mercado de la inmortalidad es el más lucrativo imaginable. ¿Cuánto estarÃa dispuesto a pagar quien tiene riqueza, poder y miedo? El anhelo por prolongar la vida –o por detener su fin– moviliza inversiones, despierta fantasÃas y reconfigura la polÃtica. Quien controle la muerte, controlará el mundo.
Ya no basta con curar enfermedades. El objetivo es rejuvenecer el cuerpo, regenerar tejidos, reemplazar órganos, modificar genes, implantar mejoras tecnológicas. La frontera entre el ser humano y la máquina se vuelve difusa. La muerte se convierte en un enemigo al que se puede vencer en partes, década por década, hasta que se vuelva irrelevante.
